jueves, 22 de octubre de 2015

La Venezuela democrática deshizo en América lo que el Vaticano hizo en Europa contra el comunismo









En 1978 fue elegido Papa Juan Pablo II. Su misión política: la derrota del comunismo en los países cristianos de Europa sometidos a la URSS, objetivo logrado en 1989-1990. La razón política de su elección: haber nacido y ejercido su apostolado en un país comunista, por lo cual unía el conocimiento del funcionamiento del sistema y la idiosincrasia de los pueblos eslavos que lo padecían.
En América sólo había entonces un país cristiano bajo el comunismo. Era Cuba, cuya tiranía comunista, satélite de la URSS, se propuso, desde un principio, apoderarse de Venezuela para convertirla en satélite suyo y así administrar su renta petrolera. Cuba entrenó y armó guerrillas que actuaron en territorio venezolano entre los años 1960-1969. Cuba ha sido el único país que ha invadido a Venezuela en toda su historia, desembarcando guerrilleros bajo el mando de militares cubanos en Machurucuto (Miranda).
Fueron derrotadas las guerrillas. Fue derrotada la invasión militar. Y por estas agresiones sistemáticas la Venezuela democrática rompió relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba y consiguió que fuese expulsada de la OEA, la cual aprobó esta Resolución:
1. Que la adhesión de cualquier miembro de la Organización de los Estados Americanos al marxismo-leninismo es incompatible con el Sistema Interamericano y el alineamiento de tal Gobierno con el bloque comunista quebranta la unidad y solidaridad del hemisferio.
2. Que el actual Gobierno de Cuba, que oficialmente se ha identificado como un Gobierno marxista-leninista, es incompatible con los principios y propósitos del Sistema Interamericano.
3. Que esta incompatibilidad excluye al actual Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano.
El éxito político y diplomático de la Venezuela democrática tiene una explicación: el estratega conocía a fondo al enemigo. Rómulo Betancourt había sido comunista. Nadie mejor para vencer al comunismo que el demócrata que ha sido comunista o ha vivido bajo el comunismo. Es la enseñanza de Sun Tzu: para vencer hay que conocer al enemigo para saber sus mañas y sus debilidades. Los que sucedieron a Betancourt no tenían ni su formación ni  su  experiencia comunista. Por ello se apartaron de su estrategia y cayeron en la trampa.
Cuba nunca renunció al comunismo ni accedió a restablecer la democracia. Ni siquiera presentó disculpas a Venezuela por haber organizado las guerrillas. Tampoco se disculpó por la imperdonable invasión de Machurucuto. Fue la Venezuela democrática la que cedió vergonzosamente ante Cuba. No exigió las disculpas ni puso condiciones para restablecer relaciones diplomáticas y comerciales. El país agredido se reconcilió con el agresor sin exigirle reparación por la ofensa.
Con la apoteosis de Fidel Castro como invitado de honor a la toma de posesión de Carlos Andrés Pérez el 02-02-1989, exactamente a escasos meses de que se derrumbara el imperio comunista soviético en Europa, los demócratas venezolanos deshicieron en América lo que el Vaticano, junto con EE.UU, hizo en Europa contra el comunismo, incurriendo en un error estratégico fatal que culminaría en tragedia a partir de 1999 cuando Cuba se apoderó de Venezuela para hacerla satélite suyo.  Al  error se sumó la indignidad por no cobrar el agravio, lo que crearía el precedente funesto de la pérdida de la autoestima como Nación que padecemos.
Este solo hecho deberían tenerlo presente los que critican a Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, por haber compartido con Fidel Castro como Jefes del Estado Vaticano, en ocasión sobre todo de éste último de negociar la rendición de Cuba ante las potencias cristianas. Recordemos que para venir a Venezuela en 1989 y recibirlo con la pompa con que se lo recibió no se le exigió la libertad de los presos políticos, el respeto a los derechos humanos y el restablecimiento de la democracia en su país.
Mientras ahora están negociando la rendición de Cuba, en aquel entonces con la apoteosis de Fidel en Caracas, evidencia del viraje estratégico, se inició el proceso que condujo a la rendición de Venezuela (Caracazo 1989-Golpe 1992-Toma del poder 1999), que culminaría en su entrega total con el suicidio de la democracia, paso decisivo para el éxito de la Internacional Comunista de América Latina (Foro de Sao Paulo) creada un año después de que Venezuela democrática le abriera las puertas al comunismo en América representado por Cuba.


Dr. JESUS PETIT DA´COSTA
petitdacosta@gmail.com

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