Reconocimiento a mis hijos y nietos
Con el corazón lleno de agradecimiento, quiero dejar constancia de lo que siempre he creído y sentido profundamente:
Mis seis hijos y mis cuatro nietos son una bendición de Dios.
Desde el primer día supe que los hijos no son un derecho, ni un logro personal, ni algo que merezcamos… son un regalo puro de Su bondad. Cada uno de ustedes llegó a mi vida como una prueba tangible del amor de Dios. Y con esa misma certeza hoy afirmo:
los nietos también son una bendición de Dios.
Ustedes han llenado mi existencia de sentido, de alegría, de propósito y de un amor que solo Él pudo haber diseñado. A través de ustedes he conocido una faceta más hermosa de Su fidelidad.
Por eso, hoy y siempre, levanto mi voz y mi corazón para decir:
Gracias, Señor, por cada uno de mis hijos.
Gracias, Señor, por cada uno de mis nietos.
Son una bendición de Dios.
Con todo mi amor y eterna gratitud,
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